La gaya ciencia
La gaya ciencia 113
Sobre la doctrina de los venenos
Para que surja el pensamiento cientÃfico hace falta que concurran muchÃsimas cosas: ¡y todas esas fuerzas necesarias tienen que ser inventadas, ejercitadas y cuidadas cada una por separado! Sin embargo, cuando estaban separadas tenÃan con mucha frecuencia un efecto enteramente distinto del que tienen ahora que dentro del pensamiento cientÃfico se limitan y mantienen a raya recÃprocamente: han actuado como venenos, por ejemplo, la pulsión que pone en duda, la pulsión que niega, la pulsión que espera, la pulsión que colecciona, la pulsión que disuelve. ¡Muchas hecatombes de personas se han ofrecido antes de que esas pulsiones aprendiesen a comprender que están unas junto a otras y a sentirse unas con otras como funciones de un mismo poder organizador de una misma persona! ¡Y qué lejos nos encontramos aún de que al pensamiento cientÃfico se le sumen las fuerzas artÃsticas y la sabidurÃa práctica de la vida, de que se forme un sistema orgánico más elevado, en comparación con el cual el erudito, el médico, el artista y el legislador, tal y como los conocemos ahora, tendrÃan que aparecer como precarias antigüedades!
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Volumen de lo moral