La gaya ciencia
La gaya ciencia ¡La iluminación y los colores de todas las cosas han cambiado! Ya no entendemos del todo cómo sentían los hombres antiguos lo más cercano y frecuente, por ejemplo el día y el estado de vigilia: dado que los antiguos creían en los sueños, la vida en estado de vigilia tenía otras luces. E igualmente la vida entera, con la luz que reflectan la muerte y el significado de esta: nuestra «muerte» es una muerte enteramente distinta. Todas las vivencias lucían de otro modo, pues un dios brillaba desde ellas; lo mismo sucedía con todas las decisiones y perspectivas encaminadas al futuro lejano: pues se tenía oráculos e indicios secretos y se creía en la predicción. La «verdad» se sentía de otro modo, pues en aquel entonces el loco podía ser considerado su portavoz, lo que a nosotros nos hace estremecernos o reír. Toda injusticia actuaba de otra manera sobre el sentimiento, pues se temía un castigo divino, y no solo una pena y deshonra civiles. ¡Qué era la alegría en una época en la que se creía en los diablos y en los tentadores! ¡Qué la pasión, cuando se veía acechar a los demonios en la cercanía! ¡Qué la filosofía, cuando la duda se sentía como un pecado del más peligroso tipo, concretamente como un crimen execrable contra el amor eterno, como desconfianza hacia cuanto era bueno, elevado, puro y misericordioso! Hemos dado un nuevo color a las cosas, seguimos pintando sobre ellas, pero ¡qué podemos hacer ahora en comparación con el esplendor de los colores de aquel viejo maestro!, (me refiero al género humano antiguo).