La gaya ciencia
La gaya ciencia hacia el Sur volé cruzando el mar.
¡Razón! ¡Enfadoso negocio!
¡Nos lleva demasiado pronto a la meta!
Volando aprendà lo que me imitaba,
ya siento ánimo y sangre y jugos
para nueva vida, nuevo juego…
A pensar en solitario lo llamo sabio,
pero cantar en solitario, ¡serÃa estúpido!
OÃd, pues, una canción en alabanza vuestra
y colocaos tranquilos alrededor de mà en cÃrculo,
¡vosotros pajarillos malos, alrededor de mÃ!
Tan jóvenes, tan falsos, tan errabundos,
me parecéis hechos totalmente para amar,
¿y para todo bello pasatiempo?
En el Norte —lo confieso temblando—
amé a una mujercilla, tan vieja que daba miedo:
«la verdad» se llamaba esa vieja…
La devota Beppa
Mientras siga siendo bello mi cuerpecillo,
compensa ser devota.
Se sabe que Dios ama a las hembras,
y a las guapas, además.
Perdonará gustoso, sin duda,
al pobre monjecillo,
que, al igual que a más de un monjecillo,
le guste tanto estar conmigo.