Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal 13
Los fisiólogos deberÃan pensárselo bien antes de afirmar que el instinto de autoconservación es el instinto cardinal de un ser orgánico. Algo vivo quiere, antes que nada, dar libre curso a su fuerza —la vida misma es voluntad de poder —: la autoconservación es tan sólo una de las consecuencias indirectas y más frecuentes de esto. —En suma, aquÃ, como en todas partes, ¡cuidado con los principios teleológicos superfluos! —como ese del instinto de autoconservación (lo debemos a la inconsecuencia de Spinoza—). Asà lo ordena, en efecto, el método, el cual tiene que ser esencialmente economÃa de principios.
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