Mi hermana y yo
Mi hermana y yo El alemán de Goethe cuando se lamenta: Ay, dos almas habitan mi pecho, sólo se engaña a sí mismo, ya que somos das tückische Volk (gente ilusa) que cree oscilar entre la barbarie y la cultura cuando somos realmente salvajes por instinto, bárbaros imposibles de regenerar como Lama y yo. Pero mi odio por los alemanes no es tan profundo que me impida ver que San Agustín estaba más cerca de la verdad que los pelagianos y los prosélitos de Rousseau: la naturaleza humana ha sido marcada desde el principio con el distintivo de la bestia; y Darwin, simplemente, confirma la creencia del obispo de Hippo cuando decía que todos estamos maldecidos por nuestro pecado original, el pecado de nuestros bestiales principios anteriores a Adán. El salvajismo germano, su furia teutónica es, sencillamente, una intensificación de la naturaleza inhumana del hombre.