Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Como Schoreel[34], he de vivir para mi arte (si es que vivo); el bello sexo ha perdido todo su poder sobre mí. La vida de un pueblo reposa en sus artistas, hombres de visión creadora. Matad al artista y mataréis la vida de una nación. Siempre me he considerado un artista más que un pensador, estimando a la poesía como la metafísica más consumada. Pero si las mujeres han contribuido a mi derrumbe físico y moral, no han sido más que un simple instrumento ciego en las manos de un irónico Jehová que, para hacernos comprender el verdadero sentido de la vida, nos castiga hundiéndonos en la agonía.
Puedo decir en verdad con Dostoyevski: ¡He amado; y he sufrido; pero por sobre todo, puedo realmente decir que he vivido!