Mi hermana y yo
Mi hermana y yo 1
¡Cuántos interrogantes surgen en nuestros ratos de desvelos! ¡Nos sorprenden, nos chocan, y revelan cuán poco de nuestra naturaleza inconsciente hace el viaje de retorno hacia lo consciente! Una mañana de la semana pasada se me ocurrió: ¿Qué ha sido de un cuchillito de plata que mi padre dejó al morir, y que toda la familia consintió en que fuese para mí? Y esta mañana: ¿Por qué me acuerdo tan poco de los días y noches en Basilea, donde nos establecimos Elisabeth y yo después de abandonar mi precioso profesorado y luego de mi cura en Steinabad en la Selva Negra? Las nubes no empañan esta escena en mi mente. Es uno de los recuerdos más claros que conservo de este período. Sin embargo, he prestado poca atención a este suceso. Uno más de los intangibles misterios que rodean las relaciones con mi hermana.
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