Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Uno de los médicos anotó solemnemente mi observación como prueba ulterior de mi locura. El filisteo no se dio cuenta que yo simplemente remedaba a Pitágoras y repetÃa su famosa exclamación cuando vio que un zorrino de figura humana maltrataba a un perro. Pero la idea de la transmutación de las almas no es tan descabellada como parece, y mi concepto del eterno retorno es simplemente una resurrección moderna del credo de Pitágoras. Hemos sido perros alguna vez y volvemos nuevamente a nuestra primaria humanidad canina.
Por lo menos esto es verdad en Schopenhauer, que se reconocÃa a sà mismo en su perro; y su principal trabajo, El mundo como voluntad e idea, que él consideraba le fue dictado por el EspÃritu Santo, era realmente el producto de su mente canina. Los perros de lanas son animales inteligentes que aprenden fácilmente varias artimañas, y tienen más aptitud para las trampas que el filósofo que despreciaba la vida en su filosofÃa, pero vivió como Trimalchio, el cerdo burgués de Petronio, todos los dÃas de su puerca existencia. Este voluptuoso de Dresden, que odiaba a las mujeres en sus libros y las amaba en su cama, fue una vez mi Ãdolo, hasta que descubrà que su ascético budismo era simplemente una máscara para la diosa ramera de Carlyle, la misma prostituta de Babilonia.
18