Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Las costumbres son más importantes que la estética; así lo creí cuando posé de gran inmoralista para imponer normas de moral a nuestra era nihilista. El hombre estético, el heleno, es un desamparado cuando se enfrenta con la catástrofe pública o privada: esto es lo que Heine descubrió en su lecho de muerte.
Mientras me hallo en el mundo sublunar con Odiseo, una sombra entre las sombras, me es difícil creer que las pinturas de Rembrandt o la música de Wagner puedan salvar al hombre del infierno terrenal. ¡Lo que hace falta son las trompetas del juicio final, proclamando la condena de nuestro mundo putrefacto!
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A Heine le gustaba acotar que por haber nacido el 1.º de enero de 1801 (lo que no era cierto), anunció el nuevo siglo. Espero no vivir tanto como para proclamar su fin.