1984
1984 Estaban sentados muy juntos en el suelo. Él la apretó más contra sÃ. La cabeza de ella descansaba en el hombro de él y el agradable olor de su cabello dominaba el desagradable hedor a palomar. Pensó Winston que Julia era muy joven, que esperaba todavÃa bastante de la vida y por tanto no podÃa comprender que em-pujara una persona molesta por un precipicio no resuelve nada.
-HabrÃa sido lo mismo -dijo.
-Entonces, ¿por qué dices que sientes no haberlo hecho? -Sólo porque prefiero lo positivo a lo negativo.
Pero en este juego que estamos jugando no podemos ganar. Unas clases de fracaso son quizá mejores que otras, eso es todo.