1984

1984

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-¡A ése es al que debíais llevar, no a mí! -gritó-. ¿No habéis oído lo que dijo cuando le pegaron? Os lo contaré si queréis oírme. El sí que está contra el Partido y no yo. -Los guardias avanzaron dos pasos. La voz del hombre se elevó histéricamente-. ¡No lo habéis oído! -repitió-. La telepantalla no funcionaba bien. Ése es al que debéis llevaros. ¡Sí, él, él; yo no!

Los dos guardias lo sujetaron por el brazo, pero en ese momento el preso se tiró al suelo y se agarró a una de las patas de hierro que sujetaban el banco. Lanzaba un aullido que parecía de algún animal. Los guardias tiraban de él. Pero se aferraba con asombrosa fuerza. Estuvieron forcejeando así quizá unos veinte segundos. Los presos seguían inmóviles con las manos cruzadas sobre las rodillas mirando fijamente frente a ellos. El aullido se cortó; el hombre sólo tenía ya alientos para sujetarse. Entonces se oyó un grito diferente.

Un guardia le había roto de una patada los dedos de una mano. Lo pusieron de pie alzándolo como un pelele. -Habitación 101 -dijo el oficial.

Y se lo llevaron al hombre, que apenas podía apoyarse en el suelo y que se sujetaba con la otra la mano partida. Había perdido por completo los ánimos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker