1984
1984 SentÃase mucho mejor. HabÃa engordado y cada dÃa estaba más fuerte. Aunque hablar de dÃas no era muy exacto.
La luz blanca y el zumbido seguÃan como siempre, pero la nueva celda era un poco más confortable que las demás en que habÃa estado. La cama tenÃa una almohada y un colchón y habÃa también un taburete. Lo habÃan bañado, permitiéndole lavarse con bastante frecuencia en un barreño de hojalata. Incluso le propor-cionaron agua caliente. TenÃa ropa interior nueva y un nuevo «mono». Le curaron las várices vendándoselas adecuadamente. Le arrancaron el resto de los dientes y le pusieron una dentadura postiza.
DebÃan de haber pasado varias semanas e incluso meses. Ahora le habrÃa sido posible medir el tiempo si le hubiera interesado, pues lo alimentaban a intervalos regulares. Calculó que le llevaban tres comidas cada veinticuatro horas, aunque no estaba seguro si se las llevaban de dÃa o de noche. El alimento era muy bueno, con carne cada tres comidas. Una vez le dieron también un paquete de cigarrillos. No tenÃa cerillas, pero el guardia que le llevaba la comida, y que nunca le hablaba, le daba fuego. La primera vez que intentó fumar, se mareó, pero perseveró, alargando el paquete mucho tiempo. Fumaba medio cigarrillo después de cada comida.