1984
1984 Se produjo un sutil cambio en la música que brotaba de la telepantalla. Apareció una nota humorística,
«la nota amarilla». Una voz -quizá no estuviera sucediendo de verdad, sino que fuera sólo un recuerdo que tomase forma de sonido- cantaba:
Bajo el Nogal de las ramas extendidas
yo te vendí y tú me vendiste.
Winston tenía los ojos más lacrimosos que de costumbre. Un camarero que pasaba junto a él vio que te-nía vacío el vaso y volvió a llenárselo de la botella de ginebra.