Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña En esa época yo casi no tenía conciencia de los cambios que se sucedían en mi propia mente. Como todos los que me rodeaban, percibía el aburrimiento, el calor, el frío, la mugre, los piojos, las privaciones y el peligro. Hoy es muy diferente. Ese período que entonces me pareció tan inútil y vacío de acontecimientos, tiene ahora gran importancia para mí. Es tan distinto del resto de mi vida que ya ha adquirido esa cualidad mágica que, por lo general, pertenece sólo a los recuerdos muy viejos. Fue espantoso mientras duró, pero ahora constituye un buen sitio por el que pasear mi mente. Quisiera poder transmitir la atmósfera de esa época. Confío haberlo hecho, en parte, en los primeros capítulos de este libro. En mi memoria los hechos están inseparablemente ligados al frío invernal, a los destrozados uniformes de los milicianos, a los ovalados rostros españoles, al sonido telegráfico de las ametralladoras, al olor a orines y a pan podrido, al sabor metálico de los potajes de judías engullidos apresuradamente en escudillas sucias.