Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña En el hotel, la atmósfera de sospecha y hostilidad había empeorado con el cese de la lucha. Frente a las acusaciones que se hacían por todas partes, resultaba imposible mantenerse neutral. El correo volvía a funcionar, comenzaron a llegar periódicos comunistas extranjeros, y sus relatos de la lucha no sólo eran violentamente parciales sino, desde luego, increíblemente inexactos. Creo que algunos de los comunistas locales, testigos de los sucesos, se sintieron avergonzados ante la interpretación que se daba de los acontecimientos, pero, naturalmente, se mantuvieron fieles a su partido. Nuestro amigo comunista volvió a acercárseme y me preguntó si no deseaba pasar a la Columna Internacional. Me cogió más bien por sorpresa.
—Vuestros periódicos dicen que soy un fascista —le dije—. Sin duda, debo de ser un sospechoso político, viniendo del POUM.
—Oh, eso no importa. Al fin de cuentas, tú sólo cumples órdenes.