Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Los sucesos de Barcelona dieron al gobierno de Valencia la tan ansiada excusa para asumir un mayor control de Cataluña. Las milicias de trabajadores debían ser dispersadas y redistribuidas en el Ejército Popular. La bandera española republicana flameaba en toda Barcelona —era la primera vez que la veía, creo, excepto la que vi colgada en una trinchera fascista—. En los barrios obreros se procedía a demoler las barricadas por partes, pues es mucho más fácil construirlas que volver a poner las piedras en su lugar. Frente a los edificios del PSUC, por el contrario, se permitió que muchas de ellas se mantuvieran incluso hasta junio. Los guardias civiles continuaban ocupando posiciones estratégicas. En los baluartes de la CNT se confiscaron grandes cantidades de armas, aunque no cabe duda de que muchas fueron puestas a salvo a tiempo. La Batalla seguía apareciendo, pero fue censurada hasta que la primera plana quedó casi del todo en blanco. Los periódicos del PSUC no estaban sometidos a la censura, y mediante artículos incendiarios exigían la supresión del POUM alegando que era una organización fascista enmascarada. Los agentes del PSUC colocaron en toda la ciudad un mural que representaba al POUM como una figura que al quitarse la máscara que ostentaba la hoz y el martillo descubría un rostro horrendo marcado con la cruz gamada. Evidentemente, la versión oficial de la lucha en Barcelona ya estaba decidida: sería un levantamiento de la «quinta columna» fascista, provocado por el POUM.