Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Esa noche McNair, Cottman y yo dormimos entre unas hierbas altas que crecÃan en un solar abandonado. Era una noche frÃa para esa época del año, y ninguno de los tres durmió mucho. Recuerdo las largas y lúgubres horas que vagamos al azar antes de poder conseguir una taza de café. Por primera vez desde que estaba en Barcelona fui a la catedral, un edificio moderno y de los más feos que he visto en el mundo entero[18]. Tiene cuatro agujas almenadas, idénticas por su forma a botellas de vino del Rin. A diferencia de la mayorÃa de iglesias barcelonesas, no habÃa sufrido daños durante la revolución; se habÃa salvado debido a su «valor artÃstico», según decÃa la gente. Creo que los anarquistas demostraron mal gusto al no dinamitarla cuando tuvieron oportunidad de hacerlo, en lugar de limitarse a colgar un estandarte rojinegro entre sus agujas.