Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Así, pues, cuando mis camaradas de mayor educación política me dijeron que no se podía adoptar una actitud puramente militar frente a la guerra y que se debía elegir entre la revolución y el fascismo, me sentí inclinado a reírme de ellos. En general, aceptaba el punto de vista comunista, que equivalía a decir: «No podemos hablar de revolución hasta que hayamos ganado la guerra»; y no el punto de vista del POUM: «Debemos avanzar si no queremos retroceder». Más tarde, cuando decidí que el POUM estaba en lo cierto o, por lo menos, más en lo cierto que los comunistas, no fue del todo por su enfoque teórico. En teoría, la posición de los comunistas era buena, la dificultad radicaba en que su conducta concreta hacía difícil creer que la propugnaran de buena fe. El repetido lema «La guerra primero y la revolución después», si bien realmente sentido por el miliciano del PSUC, quien honestamente pensaba que la revolución podría continuar una vez ganada la guerra, era una farsa. Lo que se proponían los comunistas no era postergar la revolución española hasta un momento más adecuado, sino asegurarse de que nunca tuviera lugar. Con el correr del tiempo, esto se tornó cada vez más evidente, a medida que el poder fue siendo arrancado de las manos de la clase trabajadora y que se fue encarcelando a un número siempre creciente de revolucionarios de distintas tendencias. Cada movimiento era efectuado en nombre de las necesidades militares, porque éste era un pretexto hecho a la medida; pero tendía a alejar a los trabajadores de una posición ventajosa hacia una posición desde la cual, cuando la guerra terminara, les resultara imposible oponerse a la reimplantación del capitalismo. Ha de tenerse en cuenta que no me refiero al afiliado comunista, y menos aún a los millares de comunistas que murieron heroicamente en Madrid, pero ésos no eran los hombres que dirigían la política del partido. En cuanto a los individuos que ocupaban posiciones más destacadas, resulta inconcebible pensar que no actuaron conscientes de lo que hacían.