Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Por supuesto deseaba ir a Madrid. Todos en el ejército, cualquiera que fuese su actitud política, deseaban ir a Madrid. Ello probablemente significaría pasar a la Columna Internacional, pues el POUM contaba entonces con muy pocas tropas en Madrid y los anarquistas tenían menos hombres que antes.
Por el momento, debía quedarme allí, pero les dije a todos que, en cuanto nos dieran permiso, trataría de pasarme a la Columna Internacional, lo cual significaba colocarme bajo control comunista. Varios trataron de disuadirme, pero nadie intentó interferir. Es justo decir que en el POUM había muy poca caza de herejes, quizá demasiado poca, considerando sus circunstancias especiales; nadie era castigado por tener opiniones políticas contrarias, exceptuando una tendencia profascista. Pasé buena parte de mi tiempo en la milicia criticando acerbamente la «línea» del POUM, pero nunca me vi envuelto en dificultades por ello. Ni siquiera se ejerció algún tipo de presión sobre mí para que ingresara en el partido, aunque pienso que la mayoría de los milicianos lo hacían. Nunca ingresé en el partido, actitud de la que me arrepentí bastante cuando el POUM fue disuelto.