Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Los incidentes comenzaron naturalmente con la orden del gobierno de que los anarquistas entregaran sus armas. En la prensa inglesa, esta orden fue traducida a términos ingleses y adoptó la siguiente forma: que urgentemente se necesitaban armas en el frente de Aragón y era imposible enviarlas porque los anarquistas habían asumido la actitud poco patriótica de retenerlas. Expresarse en tales términos significa desconocer las condiciones que realmente existían en España. Nadie ignoraba que tanto los anarquistas como el PSUC tenían reservas de armas, y cuando estalló la lucha en Barcelona, resultó evidente que disponían de ellas en abundancia. Los anarquistas sabían muy bien que, aun cuando entregaran sus armas, el PSUC, principal poder político en Cataluña, conservaría las suyas. Esto es lo que precisamente ocurrió cuando concluyó la lucha. Mientras tanto, en las calles se veían grandes cantidades de armas que habrían sido muy útiles en el frente, pero las fuerzas policiales «no políticas» de la retaguardia las retenían para su uso. Y a esto había que añadir las diferencias irreconciliables entre anarquistas y comunistas que habían de conducir más tarde o más temprano, a un enfrentamiento. Desde el comienzo de la guerra, el Partido Comunista de España había crecido mucho y aumentado enormemente su poder político. Además, llegaban a España millares de comunistas extranjeros, muchos de los cuales expresaban sin disimulo la intención de «liquidar» el anarquismo en cuanto se ganara la guerra. En tales circunstancias, no podía esperarse que los anarquistas entregaran las armas de las que se habían apropiado en el verano de 1936.