Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Allí arriba, en las colinas que circundan Zaragoza, se trataba simplemente de la mezcla de aburrimiento e incomodidad inherentes a la fase estacionaria de la guerra. Una vida tan monótona como la de un empleado de ciudad, y casi tan regular. Montar guardia, patrullar; cavar; cavar, patrullar, montar guardia. En la cima de cada colina, fascista o leal, un conjunto de hombres sucios y andrajosos tiritaba en torno a su bandera y trataba de entrar en calor. Y durante todo el día y toda la noche, balas perdidas que erraban a través de valles desiertos y sólo por alguna improbable casualidad acababan alojándose en un cuerpo humano.