La hija del clerigo
La hija del clerigo (ESCENA: Trafalgar Square. Apenas visibles entre la niebla, una docena de personas —entre ellas Dorothy— agrupadas en uno de los bancos que hay cerca de la pared del lado norte.)
CHARLIE (cantando): ¡Ave MarÃa, ave MarÃa, ave MaarÃa…!
(El Big Ben da las diez.)
SNOUTER (imitando el sonido): ¡Ding, dong, ding, dong! Calla esa —— boca, ¿quieres? Aún tenemos que pasar siete horas en esta —— plaza antes de que podamos echarnos y dormir un poco. ¡Maldita sea!
EL SEÑOR TALLBOYS (para sus adentros): Non sum qualis eram boni sub regno Edwardi! En mis dÃas de inocencia, antes de que el demonio me llevase a un lugar elevado y me soltara sobre los periódicos dominicales…, es decir, cuando era rector de ese condenado pueblecito de Fawley en Dewsbury.
DEAFIE (cantando): Bartolo tenÃa una flauta, con un agujero solo…
LA SEÑORA WAYNE: ¡Ah, querida!, en cuanto te eché la vista encima supe que eras toda una señora. Tú y yo sabemos lo que es venir a menos, ¿eh, querida? Nosotras no somos como esos de ahÃ.
CHARLIE (cantando): ¡Ave MarÃa, ave MarÃa, ave MaaarÃa, llena eres de gracia!