La hija del clerigo
La hija del clerigo Lo cierto es que los padres se fueron preocupando cada vez más con lo que les contaban sus hijas sobre los métodos de Dorothy. No le veían ningún sentido a esas ideas modernas de hacer mapas de plastilina y recitar poesía, y la anticuada rutina que tanto había horrorizado a Dorothy les parecía de lo más sensata. Cuanto más inquietos estaban más aparecía en sus cartas la palabra «práctico» lo que significaba que querían más clases de caligrafía y aritmética. Y su idea de la aritmética se reducía a la suma, la resta, la multiplicación y los ejercicios, pues la división les parecía un tour de force espectacular y carente de valor. Muy pocos habrían sabido hacer una suma con decimales y no estaban nada interesados en que sus hijas sí supieran.