La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por supuesto, todas esas escuelas no son iguales. No todos los directores son tan avaros y estrechos de miras como la señora Creevy, y hay muchas donde hay un buen ambiente de estudio y las clases son todo lo buenas que cabría esperar por unas tasas de cinco libras por trimestre. Pero hay otras que son un auténtico escándalo. Luego, cuando Dorothy conoció a una maestra de otra escuela privada en Southbridge, oyó hablar de escuelas mucho peores que Ringwood House. Le contaron que había un internado barato donde los actores dejaban a sus hijos como quien deja el equipaje en la consigna de una estación y donde los niños sencillamente vegetaban sin hacer nada y llegaban a los dieciséis años sin saber leer, y otra escuela donde los días transcurrían en un perpetuo alboroto con un viejo maestro decrépito que perseguía a los alumnos por toda la clase y les golpeaba con su bastón y luego se desplomaba de pronto sobre el pupitre, se echaba a llorar y los chicos se burlaban de él. Mientras las escuelas privadas continúen rigiéndose solo por fines crematísticos, seguirán sucediendo cosas así. Los colegios privados a los que las familias pudientes envían a sus hijos no son, en apariencia, tan malos como los demás, porque pueden permitirse pagar profesores decentes y el sistema de exámenes públicos les obliga a mantener alto el nivel, pero en el fondo padecen la misma lacra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker