La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las niñas abrieron los pupitres y guardaron los odiados cuadernos de caligrafía con un suspiro de alivio. Se oyeron murmullos de «¡Oh, geografía! ¡Qué bien!». Era una de sus materias preferidas. Las dos niñas que estaban encargadas esa semana de borrar la pizarra, recoger los cuadernos de ejercicios y demás (los niños siempre se pelean por tener el privilegio de hacer esas cosas) saltaron del asiento para ir a buscar el mapa en relieve que estaba apoyado en la pared. Pero Dorothy las detuvo.

—Esperad un momento. Sentaos. Esta mañana no seguiremos con el mapa.

Se oyó una exclamación de desánimo.

—¡Oh, señorita! ¿Por qué no? Déjenos seguir con el mapa, por favor.

—No. Ya hemos perdido demasiado tiempo con ese mapa. Vamos a empezar a aprender las capitales de los condados ingleses. Quiero que todas os los sepáis de memoria al final del trimestre. —La cara de las niñas fue un poema. Dorothy lo notó y trató de alegrarlas fingiendo ese entusiasmo vacío que no engaña a nadie y al que recurren los maestros cuando quieren vender una asignatura aburrida como si fuese interesante—. ¡Pensad en lo contentos que se pondrán vuestros padres cuando os pregunten la capital de cualquier condado de Inglaterra y vosotras lo sepáis!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker