La hija del clerigo
La hija del clerigo Alabado sea el Señor de los justos signo de exclamación buenas noticias signo de exclamación su reputación está a salvo stop la señora Semprill ha caído en sus propias redes stop demanda por difamación stop nadie la cree stop su padre quiere que vuelva a casa cuanto antes stop tengo que ir a la ciudad coma puedo recogerla si usted quiere stop llegaré poco después de que reciba este telegrama stop espéreme stop Alabado sea con címbalos resonantes stop con afecto stop.
No hacía falta mirar la firma. Era del señor Warburton, claro. Dorothy se sintió más débil y trémula que nunca. Apenas reparó en que el repartidor de telegramas le preguntaba alguna cosa.
—¿Alguna respuesta? —repitió por tercera o cuarta vez.
—Hoy no, gracias —respondió abstraída Dorothy.