La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dorothy había estado hasta las cejas de trabajo desde que llegó a casa. De hecho, había vuelto a su antigua rutina con una rapidez sorprendente. Fue como si se hubiese ido de su casa el día anterior. Ahora que el escándalo había pasado, su regreso a Knype Hill despertó muy poca curiosidad. Algunas de las mujeres de su lista de visitas, sobre todo la señora Pither, se habían alegrado sinceramente de su vuelta, al principio Victor Stone pareció levemente avergonzado de haber dado crédito por un tiempo a las calumnias de la señora Semprill, pero pronto lo olvidó al contarle sus últimos éxitos en Church Times. Algunas de las damas del café, por supuesto, la abordaron por la calle diciéndole: «¡Querida Dorothy, qué alegría volver a verla! ¡Ha estado fuera tanto tiempo! ¿Sabe, querida?, todas pensábamos que era una vergüenza que esa horrible mujer fuese contando esas historias sobre usted. Pero quiero que sepa que, independientemente de lo que pensaran los demás, yo nunca creí una palabra de… etcétera, etcétera». Sin embargo, nadie le hizo la pregunta incómoda que tanto temía, se contentaron con un «He estado dando clases en un colegio cerca de Londres» y ni siquiera le preguntaron el nombre de la escuela. Comprendió que no tendría que confesar que había dormido en Trafalgar Square y que la habían detenido por mendicidad. Lo cierto es que los habitantes de los pueblos rurales tienen una idea muy vaga de lo que sucede a más de veinte kilómetros de sus casas. El mundo exterior es una terra incognita, habitada, sin duda por dragones y antropófagos, pero no demasiado interesante.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker