La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Incluso su padre la había recibido como si solo hubiese pasado fuera el fin de semana. Cuando llegó estaba en su despacho fumando pensativo una pipa delante del reloj del abuelo, cuyo cristal había hecho pedazos la mujer de la limpieza cuatro meses antes y aún seguía sin arreglar. Cuando Dorothy entró, se quitó la pipa de la boca y la guardó en el bolsillo con un gesto despistado y senil. Su hija pensó que había envejecido mucho.

—Vaya, por fin has llegado —dijo—. ¿Has tenido buen viaje? —Dorothy le echó los brazos al cuello y rozó con los labios las pálidas mejillas de su padre. Cuando le soltó, él le dio una palmadita en el hombro con un gesto levemente más afectuoso de lo habitual—. ¿A quién se le ocurre marcharse así de casa? —preguntó.

—Ya te lo dije, papá…, perdí la memoria.

—Ya… —respondió el rector, y Dorothy comprendió que no la creía y que no la creería nunca, y que en muchas ocasiones futuras en que no estuviese de tan buen humor sacaría a relucir aquella fuga para reprochársela—. Bueno —añadió—, cuando hayas subido la maleta a tu cuarto, baja la máquina de escribir, ¿quieres? Necesito que mecanografíes mi sermón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker