Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Elizabeth contempló la danza con una mezcla de asombro, aburrimiento y algo parecido al horror. Se había bebido a pequeños sorbitos lo que le habían dado, que le había sabido a aceite para el pelo. En una esterilla que había a sus pies, tres niñas birmanas dormían profundamente con las cabezas apoyadas en la misma almohada, con sus caras ovaladas pegadas la una a la otra, igual que unos gatitos. Mientras sonaba la música, Flory había estado hablando al oído de Elizabeth, comentándole el baile.