Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Cuando los Lackersteen abandonaron el Club, no fue Flory sino Macgregor quien los acompañó, caminando tranquilamente como un monstruo bonachón al lado de Elizabeth entre las sombras tenues y sinuosas de los mohures dorados. Había encontrado un nuevo público para la anécdota del paseo marítimo y las demás. Cualquier recién llegado era susceptible de soportar una buena ración de charla de Mr. Macgregor, ya que el resto de gente del Club le consideraban un pesado sin parangón y tenían por costumbre interrumpir sus historias. Sin embargo, Elizabeth era por naturaleza una persona a la que se le daba bien escuchar. Mr. Macgregor pensó que pocas veces se había topado con una chica tan inteligente.
Flory se quedó en el Club un poco más bebiendo con los otros. Hubo muchos comentarios obscenos sobre Elizabeth. La disputa sobre la elección del Dr. Veraswami quedó olvidada. Además, la nota que Ellis había puesto la anoche anterior había desaparecido. Mr. Macgregor, que la había visto durante su visita habitual de la mañana al Club, con su manera de ser calmada y razonable, había insistido en su retirada. De modo que la nota había sido eliminada; aunque no sin antes haber cumplido su objetivo.