Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Hasta ese instante, Flory no había llegado a entenderla ni a ganarse su confianza. Y sin embargo, superficialmente, las cosas no habían empeorado entre ellos dos. A pesar de que la había dejado escamada en algunas ocasiones, la buena impresión que causó en Elizabeth aquella primera mañana no se había borrado. Lo más curioso era que la joven no se fijaba apenas en la mancha de su mejilla. Y había algunos temas de los que le gustaba oírle hablar. Por ejemplo, de la caza. Elizabeth parecía sentir un gran interés por la caza, lo que no dejaba de ser un cosa sorprendente en una mujer. También estaban los caballos, aunque Flory sabía mucho menos sobre ese tema. Él había prometido llevarla de caza más adelante, cuando pudiera hacer unos cuantos preparativos. Los dos esperaban con impaciencia la llegada de ese día, aunque cada uno de ellos por razones completamente distintas.