Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Es lo siguiente: sucede que dentro de un mes los europeos van a elegir a un nativo como miembro de su Club. No quieren hacerlo, pero tienen órdenes del comisario y le obedecerán. Como es natural, iban a votar a Veraswami, que es el funcionario nativo más importante del distrito. Pero ya me he ocupado de difamarle lo suficiente, de modo que…
—¿Qué?
Por un instante U Po Kyin no respondió. Miró a Ma Kin, con su cara grande y amarilla, ancha mandÃbula e incontables dientes, que se habÃa suavizado de tal manera que parecÃa un crÃo. Hasta podrÃan haberse visto algunas lágrimas de emoción en los ojos leonados de U Po Kyin. Con voz inaudible, casi con temor reverencial, como si la grandeza de lo que iba a decir le sobrecogiera, dijo:
—¿No lo entiendes, mujer? ¿No comprendes que si Veraswami pierde su buena reputación me elegirán a mà como miembro del Club?
El efecto de estas palabras fue aplastante. No hubo ya por parte de Ma Kin ningún argumento más. La grandeza del proyecto de U Po Kyin la habÃa hecho enmudecer.