Los dias de Birmania

Los dias de Birmania

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A pesar de todo, Elizabeth tampoco cazó nada en las dos siguientes batidas. Había aprendido a no disparar los dos cañones a la vez, pero el nerviosismo no le dejaba apuntar bien. Flory se cobró unas cuantas palomas más y un pequeño palomo con las alas de color bronce y la espalda verduzca. Las lechuzas eran demasiado astutas como para dejarse ver, aunque se las oía por todas partes. También se pudo escuchar una o dos veces a alguna perdiz, pero nada más. La luz era gris y de vez en cuando, por según qué zonas, resultaba deslumbrante. Adondequiera que se mirase uno se sentía encerrado entre incontables filas de árboles, y los arbustos y enredaderas que luchaban entre sí como lo hace el mar con los muelles. Era tan espeso, con matorrales y zarzas extendiéndose kilómetro tras kilómetro, que la vista se sentía oprimida. Algunas enredaderas eran enormes, igual que serpientes. Flory y Elizabeth avanzaban con dificultad por los resbaladizos terraplenes y los senderos trazados por los cazadores, sin poder evitar que las espinas les arañaran sus ropas. Ambos llevaban las camisas empapadas de sudor. Hacía un calor asfixiante y el olor de la hojarasca aplastada flotaba en el aire. A veces, cigarras que nadie conseguía ver se pasaban unos cuantos minutos realizando un sonido metálico parecido a la pulsación de una cuerda de guitarra y, de repente, dejaban paso a un inquietante silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker