Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Si quiere usted podemos probar. Aunque le advierto que son unos animales muy astutos. Seguiremos el seto hasta que estemos a su altura. No debemos hacer ni el más mÃnimo ruido.
Mandó por delante a Ko S’la y los oteadores mientras ellos daban la vuelta y se pegaban agachados al seto. TenÃan que inclinarse muchÃsimo para no ser descubiertos. Elizabeth iba primero. El sudor caliente se le escurrÃa por la cara, haciéndole cosquillas en el labio superior, y el corazón le latÃa violentamente. Sintió que Flory le daba un golpecito en el tacón de sus botas por detrás. Ambos se pusieron derechos y miraron por encima del seto a la vez.