Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —No. Vete al diablo —dijo Ellis irritado.
El mayordomo se retiró, pero para entonces ya había concluido la discusión. Se escucharon pasos y voces afuera; los Lackersteen estaban llegando al Club.
Cuando entraron en el salón, Flory no tuvo valor para mirar directamente a Elizabeth; a pesar de todo, advirtió que los tres se habían vestido con mayor elegancia de lo que era habitual. Mr. Lackersteen llevaba esmoquin (blanco, debido a la época del año) y estaba totalmente sobrio. Parecía como si la camisa almidonada y el chaleco le hubieran enderezado la figura y corregido su moral como un molde de yeso. Mrs. Lackersteen estaba guapa y esbelta con su vestido rojo. Daba la impresión de que se habían arreglado para recibir a algún invitado distinguido.