Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Pasaron otras semanas y el calor se volvía aún más insoportable. La lluvia se hacía esperar y parecía haber esparcido por el aire una especie de fiebre. Flory se encontraba mal y trabajaba incesantemente, preocupándose de pequeñas tareas que debía haber dejado en manos del capataz, y ganándose los odios de los coolies y también de sus criados. Bebía ginebra a todas horas, pero ni eso podía distraerle ya. La imagen de Elizabeth en los brazos de Verrall acudía a su mente provocándole el mismo dolor que una neuralgia o un dolor de oído. En cualquier momento, se le presentaba nítida y repugnante, interrumpiendo sus pensamientos, arrancándole de sus sueños más profundos, o haciendo que todo lo que comía le supiera a polvo. Algunas veces le entraban ataques de furia, y en una ocasión incluso golpeó a Ko S’la. Lo peor de todo era el detalle, el asqueroso detalle, con el que se imaginaba la escena. Le parecía que la claridad con la que lo veía todo en su mente era la prueba definitiva de que así había ocurrido.