Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —¡Qué lástima que Verrall nos abandone cuando lleguen las lluvias! Kyauktada se quedará vacÃa sin él.
—¿Y cuándo suelen llegar las lluvias? —preguntó Elizabeth con la mayor indiferencia que supo fingir.
—A principios de junio, aunque ya debÃa de haber llovido. Sólo queda una semana o dos… Querida, parece absurdo que insista, pero no me logro quitar de la cabeza la imagen de esa pobre muchacha metida en una cocina y rodeada de cucarachas.
Las cucarachas reaparecieron más de una vez en el discurso de Mrs. Lackersteen durante el resto de la tarde. No fue hasta el dÃa siguiente que dejó caer sin más aparente importancia que la de un comentario casual:
—Por cierto, creo que Flory viene a Kyauktada a primeros de junio. Dijo que estarÃa para la asamblea general del Club. Quizá podrÃamos invitarle a cenar un dÃa.
Era la primera vez que hablaban tÃa y sobrina de Flory desde el dÃa en que éste habÃa traÃdo a Elizabeth la piel de leopardo. Después de no haberse acordado de él durante semanas, reaparecÃa ante las dos mujeres como último recurso.