Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Ellis se habÃa divertido muchÃsimo mientras duró la refriega, pero se puso incluso más furioso que antes tan pronto ésta acabó. Escribió una nota agresiva a Mr. Macgregor en la que le decÃa que habÃa sido agredido sin explicación alguna y que exigÃa castigo para los culpables. Envió a dos empleados que habÃan sido testigos de la escena y a un chaprassi a la oficina de Mr. Macgregor para que corroboraran la historia. Contaron las mismas mentiras sin olvidar ni un punto ni una coma. «Los muchachos atacaron a Mr. Ellis sin que mediara provocación por su parte, y él no hizo más que defenderse…» Para hacerle justicia, hay que reconocer que probablemente Ellis de veras pensaba que ésa era la versión auténtica de los hechos. Mr. Macgregor, que se encontraba especialmente sensible a estas cosas, ordenó a la policÃa que dieran con los cuatro estudiantes y los interrogaran. Los chicos, sin embargo, ya se esperaban algo similar y no se dejaron ver por ahÃ. La policÃa rastreó el bazar todo el dÃa sin éxito. Por la tarde, el muchacho que habÃa resultado herido fue atendido por un doctor birmano que, aplicándole un peligroso mejunje a base de hojas machacadas en su ojo izquierdo, logró dejarle ciego del todo.