Que no muera la aspidistra

Que no muera la aspidistra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Cortante, el viento…» ¿Amenazador?, no, mejor amedrentador. «El viento amedrentador…» ¿Sopla?, no, mejor «barre», «los chopos…» ¿Maleables?, no, mejor desnudos.

Un poco forzado el «cortante y amedrentador». No importa. Los «chopos desnudos». Bien.

Cortante y amedrentador el viento

barre los chopos desnudos…

Era bueno, pero iba a ser difícil encontrar algo que rimara con «barre», aunque siempre podía recurrir a forzar un infinitivo, «barrer»; desde Chaucer, todo poeta que se precie ha buscado palabras que rimaran fonéticamente con «er». Pero la inspiración se esfumó. Gordon jugueteó de nuevo con las monedas del bolsillo. Dos peniques y medio y un joey, dos peniques y medio. Estaba demasiado malhumorado para pensar en rimas y adjetivos. Con solo dos peniques y medio en el bolsillo, toda inspiración era imposible.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker