Rebelión en la granja
Rebelión en la granja Napoleón no era ya mencionado simplemente como «Napoleón». Se le nombraba siempre en forma ceremoniosa como «nuestro LÃder, camarada Napoleón», y a los cerdos les gustaba inventar para él, tÃtulos como «Padre de todos los animales», «Terror de la humanidad», «Protector del rebaño de ovejas», «Amigo de los patitos» y otros por el estilo. En sus discursos, Squealer hablaba con lágrimas en los ojos, respecto a la sabidurÃa de Napoleón, la bondad de su corazón y el profundo amor que sentÃa por todos los animales en todas partes, y especialmente por las desdichadas bestias que aún vivÃan en la ignorancia y la esclavitud en otras granjas. Se habÃa hecho habitual atribuir a Napoleón toda proeza afortunada y todo golpe de suerte. A menudo se oÃa que una gallina le decÃa a otra: «Bajo la dirección de nuestro LÃder, camarada Napoleón, yo he puesto cinco huevos en seis dÃas», o dos vacas, mientras saboreaban el agua del bebedero, solÃan exclamar: «Gracias a nuestro LÃder, camarada Napoleón ¡qué rico sabor tiene esta agua!». El sentimiento general de la granja estaba bien expresado en un poema titulado «Camarada Napoleón», escrito por MÃnimus y que decÃa asÃ:
¡Amigo de los desheredados! ¡Fuente de bienestar!
Señor de la pitanza, que mi alma enciendes cuando afortunado contemplo
tu firme y segura mirada,