Rebelión en la granja
Rebelión en la granja cuál sol que deslumbra al cielo. ¡Oh, Camarada Napoleón! Donador señero
de todo lo que tus criaturas aman
—sus barrigas llenas y limpia paja para yacer—. Todas las bestias grandes o pequeñas,
dormir en paz en sus establos anhelan bajo tu mirada protectora.
¡Oh, Camarada Napoleón!
El hijo que la suerte me enviare, antes de crecer y hacerse grande y desde chiquito y tierno cachorrillo aprenderá primero a serte fiel, devoto, y seguro estoy de que éste será su primer chillido: ¡Oh, Camarada Napoleón!
Napoleón aprobó este poema y lo hizo inscribir en la pared del granero principal, en el extremo opuesto a los Siete Mandamientos. Sobre el mismo, habÃa un retrato de Napoleón, de perfil, pintado por Squealer con pintura blanca.