Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Luego por la mañana, la suerte cambió. Estaba claro que el patron había llegado a un acuerdo con los acreedores, pues se presentó con dinero en el bolsillo, volvió a poner en marcha las reformas y me pagó el adelanto. Boris y yo compramos macarrones y un trozo de hígado de caballo y disfrutamos de nuestra primera comida caliente en diez días.