Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La cocinera y yo por lo general encontrábamos un rato para cenar entre las diez y las once. A medianoche, la cocinera robaba un paquete de comida para su marido, se lo metía debajo de la ropa y se iba quejándose de que ese horario acabaría matándola y diciendo que se despediría por la mañana. Jules también se iba a medianoche, por lo general después de discutir con Boris, que tenía que quedarse en el bar hasta las dos. Entre las doce y las doce y media, yo procuraba lavar todo lo que podía. No había tiempo de hacer las cosas bien, y casi siempre me limitaba a quitar la grasa de los platos con las servilletas. En cuanto a la porquería del suelo, la dejaba allí o la barría debajo de los fogones.

A las doce y media me ponía el abrigo y salía corriendo. El patron, tan zalamero como siempre, me paraba al verme salir por el bar. «Mais mon cher monsieur, ¡parece usted agotado! Hágame el favor de aceptar esta copa de brandy».

Me daba la copa con tanta cortesía como si yo fuese un duque ruso en lugar de un plongeur. A todos nos trataba igual. Era nuestra compensación por trabajar diecisiete horas diarias.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker