Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres —¡He vendido la cuchilla sin afeitarme antes! Seré imbécil…
Llevaba sin comer desde por la mañana, habÃa andado varias millas con la pierna lisiada, tenÃa la ropa empapada y lo único que le separaba de la inanición era medio penique. Y, a pesar de todo, tenÃa el suficiente sentido del humor para reÃrse de la pérdida de su cuchilla de afeitar. Era imposible no sentir admiración por él.