Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Al salir del albergue, todos desfilamos en larga y desgarbada procesión hacia el sur, en dirección a Lower Binfield e Ide Hill. Por el camino se produjo una pelea entre dos vagabundos, habÃan discutido por la noche (el absurdo casus belli era que uno le habÃa llamado al otro «bochinchero» y este habÃa entendido «bolchevique», un insulto imperdonable) y se liaron a golpes en un campo. Una decena de nosotros nos detuvimos a verlos. La escena quedó grabada en mi memoria por un detalle: uno de ellos cayó al suelo, perdió la gorra y vimos que tenÃa el cabello blanco. Entonces algunos intervinimos e interrumpimos la pelea. Paddy hizo averiguaciones y descubrió que la verdadera causa de la pelea eran, como de costumbre, unos peniques de comida.
Llegamos muy pronto a Lower Binfield, y Paddy se entretuvo llamando a la puerta de servicio de las casas para pedir trabajo. En una le dieron unos cajones para que los astillara para leña, dijo que tenÃa un compañero, me hizo pasar y entre los dos hicimos el trabajo. Cuando terminamos, el dueño pidió a la doncella que nos llevara una taza de té. Recuerdo el gesto horrorizado con que salió y que le faltó el valor, asà que las dejó en el suelo, volvió a entrar en la casa y se encerró en la cocina. Asà de temible es la palabra «vagabundo». Nos pagaron medio chelÃn a cada uno y, después de comprar una barra de pan de tres peniques y media onza de tabaco, nos quedaron cinco peniques.