Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por la mañana, después del desayuno y de la revisión médica, el vagabundo mayor nos llevó como un rebaño al comedor y cerró la puerta con llave. Era una sala encalada, con el suelo de piedra e indescriptiblemente desolada con sus bancos y sus muebles de madera de pino y su olor carcelario. Las ventanas con barrotes estaban demasiado altas para poder asomarse, y no había más adornos que un reloj y un ejemplar de las normas del hospicio. Nada más sentarnos en los bancos codo con codo, nos invadió el aburrimiento a pesar de que solo eran las ocho de la mañana. No había nada que hacer, nada de lo que hablar, ni espacio para moverse. El único consuelo era que se podía fumar, pues se toleraba siempre que no te pillaran in fraganti. Scotty, un vagabundo menudo con el cabello largo y el acento espurio de un cockney de Glasgow, no tenía tabaco, pues se le había caído de la bota la lata donde llevaba las colillas mientras lo registraban y se la habían requisado. Le ofrecí una especie de cigarrillo. Fumamos a escondidas, como colegiales, guardándonos los cigarrillos en los bolsillos cada vez que oíamos llegar al vagabundo mayor.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker