Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres —¡Un regimiento muy valeroso! Les pasé revista en 1912. A propósito, por desgracia he olvidado la cartera en casa. Sé que un soldado ruso me hará el favor de prestarme trescientos francos.
El camarero, si los tenÃa, se los prestaba y, por supuesto, no volvÃa a verlos. El duque sacaba asà mucho dinero. Es probable que a los camareros no les importase. Un duque es un duque, aunque esté en el exilio.
A través de uno de esos refugiados rusos Boris se enteró de algo que podÃa proporcionarnos dinero. Dos dÃas después de que empeñáramos los abrigos, Boris me preguntó en tono misterioso:
—Dime, mon ami, ¿tienes convicciones polÃticas?
—No —respondÃ.
—Yo tampoco. Por supuesto, hay que ser patriota; pero aun asÃ… ¿No dijo Moisés que habÃa que despojar a los egipcios? Eres inglés, habrás leÃdo la Biblia. A lo que me refiero es a si tendrÃas objeciones en cobrar de los comunistas.
—No, claro que no.