Subir a por aire
Subir a por aire Los niños habÃan bajado ya. Se habÃan lavado y vestido a una velocidad meteórica, como hacen siempre cuando no tienen ocasión de quitarle a nadie el cuarto de baño. Cuando me senté a la mesa otra vez, sostenÃan una discusión en los siguientes términos:
—Lo has hecho tú.
—No, señor. Yo no he sido.
—Que sÃ.
—Que no.
—Que sÃ.
La cosa llevaba trazas de durar toda la mañana, y les dije que se callasen de una vez.