Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me hizo un breve interrogatorio, en el curso del cual se informó de que yo no tenía experiencia alguna en el trabajo de oficina, de que no sabía mecanografía ni taquigrafía, y de que había trabajado en una tienda de comestibles por veintiocho chelines a la semana. No obstante, me dijo que yo serviría, que ya había bastantes señores en aquel maldito ejército y que él buscaba a alguien que supiese contar más allá de diez. El tipo me gustó y pensé que me agradaría trabajar con él, pero los misteriosos poderes que dirigían la guerra nos separaron nuevamente. Se estaba formando, o mejor dicho, se hablaba de formar un organismo llamado «Ejército de Defensa de la Costa Oeste», y existía la vaga intención de establecer depósitos de víveres y otros aprovisionamientos en varios puntos de la costa. Sir Joseph fue nombrado responsable de los depósitos de la zona sudoeste del país. Al día siguiente de haberme incorporado a su oficina, me envió a supervisar los aprovisionamientos de un lugar llamado Twelve Mile Dump, en la costa norte de Cornualles. Mejor dicho, mi misión era la de comprobar si allí existía realmente algún depósito, hecho del cual nadie parecía estar seguro. Apenas había llegado y constatado que los aprovisionamientos en cuestión consistían en once latas de carne de ternera, llegó un telegrama del Ministerio de la Guerra en el que se me ordenaba que me hiciese cargo del depósito de Twelve Mile Dump y que me quedase allí hasta nueva orden. Yo telegrafié: «No existe depósito en Twelve Mile Dump», pero era demasiado tarde. Al día siguiente, me llegó la carta oficial en la que me notificaban mi nombramiento de comandante en jefe de Twelve Mile Dump. Y allí acaba realmente la historia. Fui comandante de Twelve Mile Dump hasta que terminó la guerra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker