Subir a por aire
Subir a por aire Desde luego, pensé, lo peor de nosotros es que nos imaginamos que tenemos algo que perder. Para empezar, el noventa por ciento de los vecinos de la calle Ellesmere tienen la impresión de ser propietarios de sus casas. La calle Ellesmere y toda la zona que la rodea, hasta la Avenida Principal, forma parte de una enorme empresa inmobiliaria llamada Urbanización Las Hespérides, propiedad de la Sociedad Constructora Cheerful Credit. Las constructoras son, probablemente, el negocio más redondo de nuestro tiempo. Los seguros son una estafa, lo reconozco, pero una estafa declarada, con las cartas boca arriba. Lo bueno de la empresa constructora es que las vÃctimas de la estafa creen ser objeto de un favor. La empresa las desvalija, y ellas le lamen la mano agradecidas. A veces pienso que me gustarÃa ver la Urbanización Hespérides presidida por un enorme monumento al dios de las sociedades constructoras. SerÃa un dios extraño. Entre otras cosas, serÃa bisexual. La mitad superior de su cuerpo serÃa un director gerente, y la mitad inferior una señora embarazada. En una mano mostrarÃa una enorme llave —la llave del asilo, claro— y en la otra —¿cómo se llaman esas cosas como cuernos con regalos dentro?— una cornucopia, de la que saldrÃan radios portátiles, pólizas de seguro de vida, dentaduras postizas, aspirinas, preservativos y rodillos de apisonadores de jardÃn.